lunes, 7 de diciembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Un Beso lo Cambia Todo...

Hace poco en medio de una reunion me preguntaban como definirme. ¡Que pregunta! Creo que es imposible responder a eso, por que nadie sabe realmente como es, sino que siempre termina contando lo que le gustaría ser, pasando por alto que no existe un espejo sentimental que nos diga quienes somos.
Algo similar pasa con los sentimientos, todos saben como se sienten, pero te dicen como se quieren sentir cuando hablan de los mismos.
En lo respectivo a los sentimientos, siempre lleve adelante una bandera de honestidad tan brutal que a veces le ha costado el corazón a otras personas, y en algunas ocasiones a mi. Es que simplemente no puedo considerar por un segundo el hecho de sentir con la cabeza, y pensar con el corazón.
Los sentimientos son para sentir, y la cabeza para trabajar. No hay cuenta matemática que nos pueda decir cuanto ganamos al querer o a abandonar a alguien, lo único que nos queda es el consuelo de haberlo sentido y la feliz o triste aventura de aquellos que se animaron a buscar algo mas para su vida.
Pero yo, siempre quise mantenerme alejado de ese amor que se compra en el Easy, ese amor que viene con instrucciones para armar, cual mueble plegable, y un destornillador para desarmarlo cuando se pone viejo.
El amor normal, lo chato, lo esperado, lo común, lo predecible. Todo eso me produce un sentimiento de asco al mejor estilo de “La Nausea”, y no puedo controlar mi odio hacia esas personas que se refieren a su pareja como “Buena”, “Compañera”, “Dulce”, y todo tipo de atributos conformistas.
Vayan nomás, pregúntenle a su gente cercana que es lo que los enamoro de la persona que aman, y obtendrán como resultado las palabras mas vulgares del universo. Socaven, profundicen e indaguen y se encontraran con que la mitad de las personas que ustedes creían enamoradas, se han resignado a la búsqueda de su media naranja para pasarse al conformismo y tirarse a dormir la siesta eterna.
Una vez leí un fragmento del libro de Sigmund Freud que decía algo como que la clave del éxito para ser feliz es aprender a sustituir.
De la misma forma en la que vamos sustituyendo un calzoncillo de chico por uno adulto, y de la misma forma que cambiamos el auto que nos roban por otro distinto. Pero todo aplicado a personas, sentimientos, y pensamientos. Algo que no solo me lleno el culo de preguntas, sino que también me desalentó en la búsqueda eterna de la persona a quien admirar.
El amor sin admiración, es como comer un huevo sin sal, no sabe a nada. Pero sin embargo llena de igual forma el hambre pasajero y nos proporciona momentos de felicidad, o más bien, la necesidad momentánea que tenemos.
Por que las personas tenemos dos capas, la común y corriente, que es la que exhibimos en sociedad, y finalmente la de adentro, como un huevo, la parte blanda.
Y solo aquellos que conocen la parte blanda de su huevo, pueden considerarse afortunados o concientes de amar a alguien, de aceptarlo como es, y de poder brindarle su parte blanda.
Finalmente, como todo en la vida, el tiempo comienza a influir en nuestra forma de pensar, en nuestra concepción de los sentimientos, y por que no de las personas.
Yo, personalmente, me he enterado que jamás voy a terminar de sorprenderme de las personas. La gente en la vida de uno es como el teclado de un piano: hay demasiadas teclas blancas que están para rellenar, y un par de teclas negras que nos marcan para siempre.
Y son esas teclas negras quienes tienen el poder de lastimarnos, de sonar desafinadas, o de componernos la serenata más hermosa capaz de escucharse jamás.
Pero es algo ilógico, algo injusto, saber que el promedio de vida es de setenta años, veinticinco mil quinientos cincuenta días, seiscientas trece mil doscientas horas, y tan solo ocho míseras teclas que valen la pena, mientras una banda de teclas blancas revolotean alrededor nuestro.
Es cierto, la gente nunca deja de decepcionarte, la gente se quiere o no se quiere, se ama o no se ama, no existe una fábrica de sentimientos ni una formula para el amor que sea capaz de decirnos los movimientos exactos que dar.
Sin embargo, puedo decirles que la vida es un trabajo. Por mas feo que suene, es nuestro trabajo conseguir, buscar, pelear por las cosas que nos hacen felices. Nada se aparece regalado en balde, y en la búsqueda de algo mas podemos siempre perder el corazón, podemos terminar estancados, o para aquellos que tienen suerte, podemos terminar siendo las personas más felices del mundo.
En este mundo en el que vivimos, quedan tan pocas ofertas de felicidad real, de sacridad, de cosas que valen la pena luchar, que tarde o temprano terminamos empujados hacia el aparato digestivo de la gente, que nos come y nos degusta, para mas tarde vomitarnos dejándonos secos y dándonos cuenta de que estamos al lado de una persona que es buena compañera, buena persona, de lindos rasgos, pero que no nos transmite paz, que no nos hace crecer, y lo mas importante de todo, que no podemos amar por mas que le pongamos el mayor de los empeños.
Por eso mismo, considero que en este mundo no solo hay pocas cosas para ser feliz, sino que uno mismo tiene que encontrarlas. Y como si eso fuera poco, hay muy poco amor para dar. Estamos cargados de sentimientos oscuros, pretextos infantiles, y lo peor de todo unidos por la fuerza sin la fuerza de la unión.
Por todas estas razones, si alguna vez fuiste capaz de saber lo que piensa una persona con solo mirarla, si alguna vez fuiste capaz de conocer la peor parte de alguien y no te asusto, si alguna vez fuiste capaz de sentir que vale la pena vivir la vida al lado de alguien, o si fuiste capaz de abrazar a alguien y sentir que eran una sola persona, no importa nada mas.
No importa nada mas, lucha, pelea, hasta que no te queden fuerzas para levantar el teléfono, hasta que sientas que te desfalleces, hasta que se te cierre el estomago y no puedas ni tomar agua.
Lucha, incluso cuando todos digan que no lo hagas, cuando todos digan que sos un loco, que sos un obsesivo, que te olvides, que te estas lastimando. Lastímate, aunque viva en África, aunque este de vacaciones en México, aunque este a punto de tener un hijo.
Lucha, por que cuando estés viejo y la música de las teclas blancas te aburran, te vas a replantear toda tu vida. Hacete mierda, busca la tecla negra que te haga feliz, que te comprenda, y que no haga falta tocarla para saber como suena.
Por que algún día, entenderás que todos aquellos que te trataron de loco, están comiendo asados los domingos, contando los días para su jubilación, viviendo su vida a través de sus hijos, y llenos de compromisos que no los hacen felices.
Y recién ahí, por más cursi que suene, cuando encuentres a esa tecla negra, entenderás que un beso lo cambia todo. Que un beso divide la medianera entre la felicidad y la amargura, y que un beso, un simple beso, puede cambiar la vida de alguien para siempre.
Hace lo que sea, cualquier cosa que funcione, lo que te sirva, lo que sea que te de resultado. Nadie puede empañarte ni nublarte la vista más que a los ojos, el corazón camina por cuenta propia y nunca miente. Por eso, mira a tu alrededor, y hace lo que sea, cualquier cosa que te haya dado resultado, por que no existe una manera mas caníbal de lastimarse que no permitirse ser feliz.
lunes, 5 de octubre de 2009
Alimentando animales..

Mi humor, siempre mantuvo una regla oficial inquebrantable: Reírme pura y exclusivamente de aquellas cosas que se eligen, y dejar de lado, el puñado extenso de las que no.
Por eso, no me siento mal al reírme de un tarado mental que haciendo Willy con la moto se rompió una pierna, de un flogger, o simplemente de un tipo que decidió colgarse el celular en el pecho.
Sin embargo, no le encuentro la gracia a un orejon, un homosexual, o una esquizofrénica. Simplemente, por que sospecho que solo las cosas en las que el humano decidió el camino, pueden hacerme reír. De otra manera, seria lo mismo reírme de un árbol, de la lluvia, o de los planetas, y les puedo asegurar, que estaría con un chaleco de fuerza hace mucho tiempo.
De cualquier forma, hay una línea extremadamente delgada entre las cosas que se eligen y las que no. Por ejemplo, un alcohólico les dirá que la adicción no se elige. Y yo estoy seguro de que si.
Algo similar pasa con la obesidad, creo que el hecho de decidir atiborrarse de carbohidratos como si fuese el día del juicio final, es una decisión pura y exclusivamente de las personas. Nadie le puso un revolver en la cabeza a Porcel, y le dijo que derrapara en un restaurante chino. Por eso mismo, hoy voy a despotricar contra ellos, y voy a hacerlo sin piedad.
La obesidad, es para los argentinos lo mismo que para cualquier sociedad, la igualdad social: la pagamos entre todos.
Pero respecto a la igualdad social, nada puede hacerme sentir mejor. Y respecto a la obesidad, nada puede hacerme sentir peor.
No contentos con comer hasta perder la forma humana y tener menos forma que una cucharada de arroz, lo obesos han decidido ser subvencionados por todo un país que debe sufrirlos y mantenerlos.
Por eso digo basta, por que estoy podrido de poner plata para un grupo de personas que tiene la suerte de comer mucho, y resignar la porción de aquellos que tienen la mala suerte de no poder hacerlo.
Al vivir en un país en el que la gente muere de hambre, encuentro un poquitito mal el hecho de ayudar a quienes les sobra.
Pero la locura siempre camina de a pasos agigantados, y es por eso que no me sorprendió cuando una mujer obesa denuncio a una aerolínea por querer cobrarle dos boletos. ¿Qué pretendía? ¿Acaso le parecía correcto que alguien no viaje por culpa de su gordura? ¿O tenia pensado pedirle a su compañero de viaje que le sostenga el sobrante de su culo?
Como si esto fuera poco, gracias a esos amarillistas programas de televisión, se logro declarar a la obesidad como una enfermedad, lo cual me parece bien. Lo que me pareció mal, fue el aumento en mi obra social, para que estos animales descabellados puedan pagar su cinturón gástrico. ¿Acaso son todos hijos míos? ¿Por qué debo mantenerlos? Es una locura sin igual. Es lo mismo que a mi vecino le llegue una factura de luz por el doble de lo consumido, argumentando que yo consumo mucha, y el debe pagarla.
Pero la locura no solo crece de a pasos agigantados, sino que también cambia de rumbo como un tren sin chofer. Por eso, tampoco me sorprendió que obligasen a los locales comerciales a vender ropa de todos los talles. Y cuando digo de todos los talles, me refiero a XXL.
Digamos que si yo decidí perder la forma humana, lo mínimo que puedo hacer es tomarme el trabajo de rastrear negocios que puedan venderme carpas.
Por eso, nadie podría quejarse si el día de mañana los tuerto exigen a las fabricas de anteojos que fabriquen los mismos para gente con un solo ojo. Los mancos exigirían remeras con una sola manga, y la gente con pocos hombros, dirían que las musculosas se les resbalan.
¿Quién tiene más razón? ¿Aquel que nació sin un ojo, o deformado, o aquel que DECIDIO comer como un dinosaurio? Simple, el que no decidió.
Por eso, en estas épocas adonde se están haciendo leyes para permitir cosas, quisiera plantear una que comience a prohibir algunas.
Estoy de acuerdo con los obesos, me los fumo en pipa, y sigo manteniéndolos, pero eso si, adonde me cruzo uno comiendo en un local de Fast food, le pego tal voleo en el orto, que lo levanto un metro del suelo.
Lo mínimo que pretendo, es que si tengo que mantenerlos, no los dejen comer. Sino, en vez de pagar una cura, estoy pagando una cuota alimentaria.
Aparte, si me diesen a elegir, preferiría pagarle la locura a un drogadicto, o el escabio a un alcohólico, que de ultima la pasan bomba y me puedo reír con ellos.
En síntesis, estoy de acuerdo con seguir manteniéndolos, pero solo si se declara ilegal venderle comida.
Quiero tener un 0800 para llamar, en caso de cruzarme alguno en un Burguer King. Quiero que no puedan comprar comida en el supermercado, que supere la cuota del doctor Ravenna. Y quiero que el sábado a la mañana estén todos corriendo en Hollywood. Es lo mínimo que pido.
Aunque lo se, vivimos en un país de vivos. Y ahora que la marihuana se puede consumir, ya puedo imaginarme a los vendedores de Fideos con estofado en la villa. ¿Se imaginan a los obesos yendo a pegar suprema a la napolitana? ¿Haciendo cola en la villa con los tuppers?
El escuadrón anti narcóticos rompería las puertas de las fabricas de pastas en vez de la de los narcos, y la noticia seria algo así como: “Gran allanamiento. Encuentran cien kilos de albóndigas y varios kilos de helado”.
martes, 18 de agosto de 2009
Bomberas Voluntarias..

Cuando los hombres comenzamos a ser niños, y dejamos de ser bebes, el primer regalo que recibimos es un auto. Siempre algún tío o abuelo considera apropiado el hecho de regalar autos en miniatura, aunque este no sea el platillo especial de ningún niño.
Mas tarde, a eso de los seis años, empezamos a recibir regalos que nos marcaran el rumbo de nuestras vidas. Exactamente como sucede con las mujeres. Con la gran diferencia de que ellas reciben regalos creativos y de dedicación, y nosotros de destrucción y abandono.
Fíjense ustedes, el claro ejemplo de una niña recibiendo un bebe de plástico. ¿A que puede jugar? Hay que bañarlo, cuidarlo, darle de comer, etc. A los seis años, una vida depende de ellas.
En el otro extremo, estamos nosotros, quienes llevamos adelante la vida de los pilotos de ese avión de plástico, al que jugamos a estrellar una y otra vez contra cualquier árbol.
Mas tarde, las mujeres comienzan a recibir hornos de mentira, carritos de compras de mentira, y muñecas a quienes vestir. En ese momento, nosotros ya somos dueños de nuestra primera pelota, y no podemos ver nada más.
Cuando la adolescencia comienza a asomar, a los varones nos regalan nuestra primera bicicleta. De alguna forma, nos invitan a retirarnos de la casa de la forma más diplomática disponible.
Ellas, son agasajadas con una fiesta en la que son la principal estrella, o en su defecto, mandadas a recorrer el mundo en su viaje de quince años.
Analizado esto, es imposible no comprender como funcionan las mujeres y como lo hacen los hombres.
Mientras que nosotros jamás habíamos pensado en nada, ellas lo tenían todo planeado. Mientras pateábamos al arco, ellas elegían el primer nombre de su hijo. Mientras andábamos en bici, ellas ya sabían como querían casarse. Y mientras nosotros compramos nuestro primer pantalón, ellas ya tienen todo un armario para donar.
En la raza humana, las mujeres son las que jamás titubean ante la toma de decisiones. Son corajudas, a veces egoístas, y por que no, seguras de si mismas.
Los hombres, somos más bien cobardes, buscamos garantías, y nos da mucho placer poseer cosas.
Dicho esto, ¿Quién puede negar que las mujeres son mas maduras? Es obvio. Mientras nosotros nos maquinábamos con dibujitos animados, con disparar cohetes, o con hacer un gol de mitad de cancha, ellas ya amamantaban a su primer bebe de juguete, le daban de comer, y hasta algunas enfermas mentales lo habían enterrado.
Tal vez por esto, sea que universalmente hablando, los hombres somos buenos para empezar, para encontrar a puerta de entrada, o simplemente para crear algo. Pero misteriosamente, somos malísimos dejadores. No servimos para irnos, para terminar, ni para finiquitar nada de lo que comenzamos.
En contra parte, las mujeres son especialistas en terminar cosas. En decir adiós, y no pensarlo dos veces.
Por eso, siempre digo que no hay nada más peligroso que una mujer decidida a hacer algo, y con la capacidad de lograrlo.
En nuestro caso, y aunque me duela en el alma, tengo que afirmar que desde que existe el MSN, se acabaron los galanes.
Si, disfrutamos mucho el cortejeo cibernético, y antes inclusive de invitar a salir, queremos garantías sexuales escritas en la pantalla de nuestra computadora.
De alguna forma, esto atenta contra la reproducción humana, y contra el futuro de todas las citas pendientes del mundo.
Para el hombre, una mujer llorando es lo mismo que para un bombero un incendio. Es exactamente igual. No importa la manera, hay que apagarlo, anularlo, y nada más nos importa en ese preciso momento.
La mujer, puede comerse un kilo de helado sin tragar mientras nos esta dejando, y pedirnos que nos corramos de su vista, ya que le tapamos la visibilidad del televisor.
No titubea, sabe lo que quiere, y hasta es capaz de decir algo que en el diccionario masculino no existe: La verdad.
Por eso, si prendiésemos fuego dos casas simultáneamente, y en cada una de ellas colocásemos a una persona de cada sexo, veríamos cosas llamativas y graciosas.
El hombre, se vería poseído por la ansiedad y la necesidad de apagar el fuego, y si al lado suyo tuviese varios maletines llenos de dinero que superen el valor del inmueble, estoy seguro que los arrojaría a las brasas con el fin de ver extinguido el incendio. Mas tarde, tiraría al perro, a la madre y hasta a sus propios hijos a las llamas, sin importarle lo mas mínimo. En cuestión de segundos, diría nuestra frase característica: ¿Qué hice? Y se tiraría al fuego para quitarse la vida al ver su error.
En el caso de la mujer, al ver el fuego recogería sus pertenencias de mayor valor. Después, saldría de la casa con el fin de ponerse a salvo, y mas tarde llamaría a los bomberos para que ellos se ensucien las manos en el fuego. Para cuando lleguen los bomberos, ella ya estaría en casa de su mejor amiga viendo alguna película interesante.
Por eso también podría afirmarse que hay más hombres bomberos que mujeres, más hombres policías, y más hombres mecánicos.
Si nos ponemos a pensar, el uso de la fuerza no altera ninguna de las capacidades laborales en ninguno de los casos, por lo que no hay razón para que esta estadística tenga estos resultados.
Pero no importa, por que los hombres, no sabemos lo que hacemos. Sabemos que empezamos algo, que de seguro, en algún momento quisimos, solo que obviamente, no sabemos como terminarlo.
Como este post, que en algún momento tuvo una idea general, pero que por más que me esfuerce, no puedo encontrarle un final. Solo ratifico, que fue fácil empezar, lo difícil es mantenerlo.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Humm..
Otra vez esa sensacion, el nudo agobiante en la garganta una mezcla de anciedad, con ira y desilusion que se transporta al estomago y se infla tanto que deja los pulmones sin aire, enrojese las mejillas y te quita la respiracion. De saber que mas abajo no se puede llegar aunque Murphy dice que "nada esta tan mal que no pueda empeorar"; y eso! amigos es lo que preocupa. Que tan mal podemos estar? o que tanto podemos resistir?; Es ahi donde se ve la destreza, alli donde recide la dificultad. Hoy en dia no alcanza con ser una buena persona de noble corazon,. Es obsoleto, anticuado o inadecuado de acuerdo a las circunstancias. Hoy no se jusga a las personas por su actitud, fortaleza, espiritu o lealtad; sino por su apariencia o aspecto.
Llego el momento no esperado y uno hace un balance, y regresamos a la primera parte de "agobiante, garganta, anciedad, decilusion, etc." Desengaño, decepcion, impresion que se experimenta cuando alguna cosa no responde a las espectativas que se habian creado.
Y no hay palabras de aliento, solo -"te lo dije"-, que es una especie de visturi, que te corta sutil y mortalmente. Seguida de una sensacion ambivalente, de frio y calor o ambas.
Nos caemos y nos levantamos tantas veces que el dolor se vuelve una carga con la que tendremos que convivir, como una cruz sobre los hombros o una procesion interna, se hace carne. Que fragil es la vida?, que se quiebra como una rama en el arbol y luego pasa a ser leña para otros.
Contra que peleamos?, que precio tiene la felicidad?, o somos nosotros mismos con nuestras miradas hostiles, amenazantes, que queremos manipular el mundo a nuestro parecer y desgraciadamente lo hacemos terriblemente mal. No hablamos de maldad, es como querer comer unas galletas y romper el envase al abrirlo. Es la falta de enseñanza para vivir, nos apuramos tanto en llegar a la adultes que cuando la alcanzamos no sabemos que hacer con ella.
Alli estamos sin habilidad para nada, sin estar intruidos o diestros en ningun arte o facultad, Apelando a la esperanza caminamos entre la gente esperando que el dia de mañana sea mejor, haria cualquier cosa por recuperar la juventud... excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro util de la comunidad.
La teoria de la vida revela un nuevo nivel de realidad, el mundo de la incertidumbre intrinseca, un mundo de posibilidades que esta totalmente ausente Y/o fuera del alcance de nosotros los desdichados.
Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua. Donde escondieron el mio?....
lunes, 3 de agosto de 2009
El Gaucho Urbano.

Cuando veo a este personaje, comienzo a sentir que en realidad el Startac jamás desapareció. Que fue una buena opción re editar el auto “Escarabajo”. Que el Fiat “500”, verdaderamente superara las expectativas respecto al “Fitito”.
Claro, es que el Gaucho Urbano, es la re edición del gaucho común, oriundo de nuestros pagos. Solo con la diferencia de que este pelotudo la única vez que levanto una papa, fue en el Mc Donalds, la única vez que ordeño una vaca, fue a su novia, y la única vez que vio un cordero, estaba en la parrilla de su quincho Sanisidrense.
Así y todo, el gaucho urbano no se cansa de profanar reuniones al asistir con bombachas de campo y cuenta ganado. A cada comentario que escucha, le gusta corregirlo comentando el modus operandi del gaucho real: “En el campo se juega al truco con porotos”.
Siempre, absolutamente siempre, cobra vida en un grupo social de altos recursos económicos. Por eso, le gusta intentar diferenciarse al resto de sus pares educándolos como al mismísimo Gauchito Gil, aunque lo único que el posee, es lo de Gil.
Le gusta contar que “En el campo no se deja comida”, “En el campo la palabra vale mas”, o que “En el campo se duerme con la puerta abierta”.
Le gusta mostrarse horrorizado y asombrado con la inseguridad en Buenos Aires, diciendo que de donde el proviene, no existen los robos.
Cada vez que el campo se encuentra con dificultades o campañas políticas, se siente el portavoz de las tierras, y va de country en country a explicarles a sus pseudo amigos todo lo que realmente acontece y los medios callan.
Pero este señorito tiene su razón de ser, y eso se debe a que su acaudalado padre tiene una finca de lujo a doscientos kilómetros de la ciudad. En la misma, habita un portero al que ellos llaman “Casero”, y tienen un par de plantaciones caseras y fauna, ya que el pobre “Casero” debía comer de alguna manera.
Lo que mas le gusta a este personaje, es ir los fines de semana largo con sus amigos (Si puede llevar “Minitas” mejor) y demostrarles que el es un señor del campo, que casi nació de un repollo.
Sin embargo, su ambición termina llevándolo a maltratar al pobre empleado, y termina panza arriba a la espera de que se cumplan todas sus ridículas peticiones.
Le gusta mucho solucionar cosas. Si bien no puede reemplazar un neumático de su auto, pagaría una fortuna desmesurada por ir cargado de minitas y romper su vehiculo para poder tirarse debajo del mismo y comentar que “Tiene el mismo carburador que el tractor del campo”.
Es religioso como el papa, y espera ansioso el domingo para ir a misa. Le gusta mucho ir con bombachas de campo, boleadoras de cinturón, alpargatas, y camisa leñadora (Obviamente, con un rosario de madera y la camisa abierta).
Con tal de ser venerado por el resto de creyentes, compra baguettes en el Carrefour más cercano y las ofrece como pan casero para los necesitados.
El Gaucho Urbano estudia agronomía, veterinaria o arquitectura. Usa todos y cada uno de los trabajos prácticos como excusa para amedrentar al resto de sus pares con sus historietas gauchescas. Y en cada agasajo que se presente, siempre se ofrece como el asador de turno.
Le gusta usar boinas a la ultima moda, argumentando que “esta acostumbrado”. Tiene una novia que cree que es virgen, y disfruta muchísimo mas el dialogo con el padre de ella, que con ella misma.
En la mayoría de los casos juega el rugby, y casi nunca es futbolero. Puede residir tanto en Zona Norte como en la Capital Federal, y prefiere usar el auto rural de la madre, antes que el BMW cabriolet que su padre le regalo.
Cuando se refiere a las demás personas, le gusta decir palabras como: “Viejo”, “Hermano”, o “Paisano”. Otra de sus pasiones es encontrar “Tocayos”, y es capaz de agregar gente en Facebook solo para decirle que son “Hermanos de nombre”.
En síntesis, un pelotudo mas que parece inmune a las miles de velas diarias que prendo para que lo atropelle un auto. Por eso, alerto a la sociedad de este nefasto personaje, al que muchos de ustedes ya se habrán enfrentado, y en la mayoría de los casos han sido cómplices de sus delirios, sin acusarlo y mostrarle quien es realmente.
miércoles, 22 de julio de 2009
La Argentina, más cerca de poder producir la vacuna contra la gripe A
"Se completó la característica genética del H1N1 que circula en el país, lo cual nos da las certezas del virus y nos permite comparar con información disponible en otras partes del mundo", informó en Radio 10 el doctor Gustavo Ríos, titular del Instituto Malbrán.
En conferencia de prensa desde el Ministerio de Salud destacaron que las características de las secuencias obtenidas permiten decir que el virus que circula en el país "se parece a los que se aislaron en otros lugares".
Asimismo, respecto a un punto importante como la resistencia a los antivirales, aseguraron: "No encontramos evidencia de alteración de estos virus que los haga resistentes a la medicación disponible".
En tanto, Ríos aseguró que el descubrimiento hecho por profesionales del Malbrán permitirá "predecir la probabilidad de enfermar así como saber la resistencia a antivirales".
"Es información básica para la producción de la vacuna porque los productores deben saber contra qué virus tienen que luchar", destacó el profesional, quien remarcó que todo proceso de producción de una vacuna es complejo y "particularmente las de influenza tienen elementos que las hacen más difíciles ya que se trata de un virus que muta año a año".
Acerca de la posibilidad de producción de la vacuna en el instituto dijo que "las plantas disponibles no pueden procesar el volumen necesario para la Argentina".
"La circulación del virus y los casos confirmados está en un porcentaje muy alto para el virus H1N1; el mayor porcentaje de casos diagnosticados corresponde a esta nueva influenza", finalizó.
